Implicación para los autónomos si se fomenta la jubilación tardía

 

La jubilación es un tema que preocupa tanto a autónomos como a asalariados, pero quizá un poco más a los primeros, porque cuando alguien trabaja por cuenta propia ya sabe que es bastante probable que su pensión sea baja. Esto explica la razón por la que muchos autónomos siguen trabajando incluso después de llegar a la edad legal de jubilación.

Sin embargo, este fenómeno tan común entre los trabajadores por cuenta propia podría extenderse también a los asalariados, ya que el gobierno está estudiando medidas para bonificar el retraso de la jubilación. Y esto nos lleva a preguntarnos cómo afectará este posible cambio a los autónomos y a su retirada de la vida laboral.

Lo primero que debemos tener claro es que la jubilación en nuestro país no es obligatoria salvo para los funcionarios. Existe una edad legal de jubilación que marca el momento a partir del cual podemos dejar de trabajar y tener derecho a cobrar el 100% de la prestación pública que nos corresponda. Aunque sabemos que si cumplimos ciertas condiciones también nos podemos retirar antes, si bien esto va a suponer una reducción en lo que vamos a cobrar mes a mes.

Frente a quienes deciden retirarse antes o quienes lo hacen en el momento de llegar a la edad de jubilación ordinaria, están quienes no quieren dejar el mundo laboral, ya sea porque la pensión que van a tener es muy baja o porque se sienten bien y quieren seguir en activo. Aquí el autónomo cuenta con ventaja con respecto al asalariado, puesto que nadie le va a presionar para que deje de trabajar, mientras que en una empresa es normal que se quiera renovar la plantilla con gente más joven.

Durante las últimas semanas se ha hablado mucho de la reforma del sistema de pensiones, un tema que parece tabú para los políticos pero que tarde o temprano debe abordarse. Aunque todavía no se sabe mucho sobre las modificaciones que podría haber, lo que sí parece claro es que aquellos trabajadores que decidan prolongar su vida laboral más allá de la edad de jubilación podrían disfrutar de algunos beneficios extra.

Como hemos visto antes, la jubilación demorada no es ninguna novedad. Son muchos los autónomos que se acogen a ella. La ventaja es que por cada año que se retrasa el retiro la pensión aumenta un determinado porcentaje. Y, por lo que parece, los nuevos incentivos seguirán la misma línea, aumentando todavía más la pensión de quienes se retiren de la vida laboral más tarde. La jubilación anticipada, es decir, aquella que se produce antes de alcanzar la edad legal de jubilación, ha sido siempre una opción muy complicada para los autónomos, porque en la mayoría de los casos supone perder bastante poder adquisitivo. Si ahora es difícil acceder a ella, con una hipotética reforma del sistema de pensiones esto sería todavía más difícil.

Sobre la mesa está la posibilidad de cambiar los coeficientes reductores y endurecerlos para aquellos que decidan dejar el trabajo antes de lo que marca la ley. Ahora mismos los asalariados y los autónomos que se retiran antes de tiempo asumen una penalización de entre el 6,5% y el 8% por cada año que adelanten su jubilación. Pero a juicio del Ministerio de Seguridad Social esto no es suficiente y este porcentaje podría subir.

En España tenemos un tope de cotización y también una pensión de jubilación máxima. Esto supone que un autónomo que cotiza por la base máxima (4.070,10 euros) verá limitada su pensión a 2.580,01 euros al mes por más que sume muchos años cotizando por esta base. Esto supone que, si una persona en esta situación adelanta su jubilación, aunque se le aplique una penalización del 8%, a efectos prácticos solo vería reducida su pensión un 2%.

Sin embargo, si nos encontramos con alguien que gana y cotiza poco, si esa persona necesita adelantar su jubilación, puede experimentar una gran pérdida de poder adquisitivo. De hecho, si un autónomo se retira cuatro años antes de la edad legal, puede acabar cobrando hasta un 32% menos de su pensión. Si esta ya no era muy alta por tener una base de cotización baja, el resultado es una prestación que a duras penas permite sobrevivir a quien la cobra. En España son ya muchos los autónomos que se han sumado a la jubilación activa. Esta modalidad implica que se puede combinar el cobro de la pensión pública con seguir ejerciendo una actividad profesional. Pero esto también tiene un coste para las arcas públicas, por lo que es posible que se opte por incentivar la modalidad de jubilación demorada.

Con esta opción el autónomo (y también el asalariado) sigue trabajando con normalidad una vez alcanzada la edad legal de jubilación, cobrando únicamente su salario. A cambio, cuando decida retirarse de la vida activa, la pensión que le corresponda se verá incrementada en un determinado tanto por ciento por cada año trabajado de más.

En otros países de nuestro entorno es habitual que se incentive a aquellos que deciden prolongar su vida laboral. Algunos ejemplos los encontramos en Reino Unido, Francia y Portugal. En España esta opción está regulada desde hace ya años, pero es una medida muy poco usada, quizá porque el incentivo es bajo.

España está a la cola en cuanto a incentivos para fomentar el retraso de la jubilación, pero si se llega a cambiar el sistema de pensiones tal vez nos encontremos con un cambio que pueda beneficiar tanto a los autónomos como a los asalariados que decidan prolongar su vida laboral.