Las llamadas comerciales no deseadas, las conocidas como llamadas spam, se han convertido en una de las principales fuentes de molestia y preocupación para los usuarios. Interrumpen la jornada laboral, invaden el tiempo personal y, en muchos casos, esconden intentos de fraude. Sin embargo, lo que muchos ciudadanos desconocen es que la forma habitual de reaccionar ante estas llamadas puede empeorar el problema.
El error más común: colgar o rechazar la llamada
Según explica una experta en inteligencia artificial citada recientemente en medios, rechazar una llamada spam no es la mejor solución. Al hacerlo, el sistema que hay detrás de estas llamadas confirma que el número está activo y pertenece a una persona real. El resultado es justo el contrario al deseado: las llamadas se multiplican.
Esto ocurre porque los números de teléfono forman parte de bases de datos comercializadas por los llamados data brokers, que agrupan información personal (edad, ubicación aproximada, hábitos de consumo, etc.) y la venden a call centers o redes de llamadas automatizadas. Cada interacción confirma que el usuario es un objetivo válido.
Qué hacer para reducir drásticamente las llamadas spam
Los expertos recomiendan una combinación de medidas prácticas y sencillas:
- No interactuar con números desconocidos. No contestar, no colgar manualmente, no devolver la llamada y no pulsar ningún botón, ni siquiera para “darse de baja”. Cualquier interacción confirma que el número está activo.
- Activar los filtros antispam del teléfono. Tanto iPhone como Android incorporan sistemas para silenciar o filtrar llamadas sospechosas. Activarlos permite bloquear automáticamente una gran parte del spam sin que el usuario tenga que intervenir.
- Utilizar aplicaciones especializadas. Existen aplicaciones gratuitas que identifican números sospechosos y bloquean llamadas en tiempo real mediante bases de datos colaborativas. Su uso continuado reduce de forma notable el volumen de llamadas no deseadas.
- Proteger el número en registros online. Siempre que sea posible, conviene utilizar números alternativos o desechables para registros en webs, formularios o compras online, reservando el número personal para usos privados o profesionales de confianza.
- Bloquear llamadas internacionales innecesarias. Si no se realizan ni se esperan llamadas del extranjero, esta opción elimina una de las principales fuentes de fraude telefónico.
- Denunciar las llamadas spam. Reportar este tipo de llamadas a los organismos oficiales contribuye a identificar patrones, cerrar redes de fraude y reforzar las medidas de protección colectiva.
Un cambio importante: nuevas medidas legales para proteger a los clientes
Además de las recomendaciones individuales, la protección frente a las llamadas spam y los abusos en la atención al cliente va a reforzarse desde el ámbito legal.
El Congreso ha aprobado recientemente la Ley de Servicios de Atención a la Clientela, impulsada por el Ministerio de Derechos Sociales, que introduce cambios relevantes para empresas y consumidores:
- Freno a las llamadas comerciales no deseadas:
Las llamadas comerciales sin consentimiento estarán prohibidas. Además, las empresas deberán usar prefijos identificables, y las operadoras estarán obligadas a bloquear aquellas llamadas que no los utilicen. Los contratos cerrados mediante llamadas comerciales no autorizadas quedarán anulados. - Atención telefónica más rápida y humana:
El 95% de las llamadas deberán atenderse en menos de tres minutos. Se limita el uso exclusivo de robots y el cliente podrá solicitar hablar con un operador humano en cualquier momento. - Teléfonos gratuitos y derecho a supervisión:
Las empresas deberán disponer de líneas gratuitas de atención al cliente, sin desvíos a números de pago, y el usuario podrá solicitar un supervisor si no está satisfecho. - Plazos claros para reclamaciones:
Las quejas deberán resolverse en un máximo de 15 días, con justificante escrito y número de seguimiento. - Sanciones por incumplimiento:
Las empresas que no respeten estas obligaciones se enfrentarán a multas que pueden alcanzar los 100.000 euros.
Un mensaje claro para el consumidor
El mensaje es doble: por un lado, el usuario debe adoptar hábitos más inteligentes frente a las llamadas spam, evitando cualquier interacción innecesaria; por otro, las instituciones están avanzando hacia un marco legal más protector, que pone límites claros a las prácticas abusivas y devuelve al cliente el control sobre su tiempo y su privacidad.
La combinación de ambas vías —prevención individual y regulación efectiva— será clave para reducir de forma real y sostenida el impacto del spam telefónico en los próximos años.
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